Mundo Linóleo
Desde Cricklewood para todo el planeta

Firenze

Le pasa a millones de turistas y le ocurrió al novelista francés Stendhal, Florencia aturde de tanta belleza.

Llegamos a la ciudad en coche tras visitar la Costa Azul, era nuestra primera gran meta de un largo viaje por Europa. Intentamos alojarnos en un albergue que estaba lleno y nos dieron la posibilidad de poner la tienda fuera del edificio, en un paraje rodeado de pinos, con un suelo duro como la piedra. Eran las dos de la mañana e intentaba montar la tienda en aquella losa, armaba tanto ruido que incluso salieron unos ingleses de un igloo a ayudarme para que terminara rápido y les dejara dormir. Mientras acababa me fijé que el albergue no era una edificación cualquiera, no, era un palacio del siglo XVI reformado. Estaba claro, no era aquél cualquier sitio, era la ciudad del renacimiento por antonomasia.

Cualquiera, aunque no haya ido aun a Florencia, sabrá ya de sobra qué maravillas poder encontrar allí; Santa María de la Flores, el Ponte Vecchio, la Galería de los Uffizi, etc. Pasear por ella es ir permanentemente con tortícolis en el cuello de tanto mirar a palacios, esculturas, relieves y demás obras de arte a pie de calle.

Aunque es verdad que no solo marea el exceso de belleza en sus calles, sino también la muchedumbre de viajeros cámara en mano que pululan por la ciudad. Es lo peor de Florencia, a veces te sientes en un parque temático del renacimiento, es cara, hay mil colas para todo, repletas de turistas en pantalón corto y gorrita. En fin… es el precio que hay que pagar hoy en día con el turismo de masas.

Pero aunque parezca mentira hay momentos en los que consigues salirte del guión establecido por casualidad y descubrir otro aspecto de la ciudad alejado de la vorágine. Buscando algo de beber llegamos a una pequeña bodega de un paisano de verdad, un florentino auténtico, que nos abrió las puertas de su local como si de su propia casa fuera. El tipo nos sacó unas litronas de Birra Moretti de la nevera. Con cuarenta grados, en pleno agosto, aquellas cervezas frescas me parecieron en ese instante lo más bello de Florencia.

 

2 comentarios to “Firenze”

  1. Preciosa ciudad. Me encantó el mirador de Michael Angelo, situado en una ladera desde la que se ve toda la ciudad. Volveré, sin duda, volveré.

  2. Saludos Galko, yo también tengo que volver allí.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: