Mundo Linóleo
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Picnic berlinés

Algunas veces, torcer por una calle o decidirte a entrar en algún sitio, puede convertir el día en especial cuando solo trascurría predecible. Es como en los dibujos animados del Correcaminos, cuando se paraba el Coyote ante una carretera que se dividía en dos, al irse por uno de ellos se precipitaba al vacío en su loca persecución tras el bicho corretón.

Yo por eso, siempre que voy de viaje animo a entrar en los sitios sin miedo, si te dejan puedes encontrar tesoros ocultos a simple vista. Hombre, evitando riesgos, por un callejón de noche, sucio y solitario es de sentido común no pasar sino quieres que el viaje se termine en ese mismo instante.

Mi profesora de Historia del Arte de COU se llamaba Leonor, la mujer flipaba cuando pedía levantar la mano para averiguar ¿Cuántos habían visto la Puerta de Alcalá? Y media clase no se había fijado en ella nunca y seguro había pasado mil veces por delante. Ella me enseñó que por la ciudad hay que mirar para arriba, no ir mirando el suelo cabizbajo, hay que alzar la vista y descubrir los edificios, su arquitectura, su escultura. Todavía lo hago por Madrid y por donde quiera que voy y no dejo de descubrir nuevas formas y bellezas alejadas del normal campo de visión rutinario.

Paseábamos una tarde Noe y yo por el barrio berlinés de Kreutzberg. Es una especie de Malasaña alemán, es un barrio cosmopolita, donde viven la mayor cantidad de turcos de Berlín. También es un barrio donde viven jóvenes alternativos, incluso ocupas. Sus calles están llenas de tiendas de ropa moderna, de sitios de comida rápida, de bares de rock and roll, de tiendas de siniestros, de psychobillys, etc… La verdad es que mola bastante. Todo parecía predecible dentro de la peculiaridad del barrio, pero justo antes de volver al albergue nos metimos por un pasillo para ver el interior de un edificio, es muy conocido que en los patios de las manzanas de Berlín hay una rica vida interior.

Cual fue nuestra sorpresa cuando nos encontramos un fiestón, era una casa museo de jóvenes artistas vanguardistas que estaban celebrando la inauguración de una exposición llamada “picknick”, había performances de chicas de almuerzo campestre, tenían salas con columpios y detrás una proyección, tenían un museo interactivo en el que ibas pasando por habitaciones y descubriendo algo cada vez más original. En el patio una banda de música al más puro estilo de cabaret berlinés amenizaba la noche, en el patio había farolillas, mesas, gente bebiendo cerveza, podías comer algo, una pasada. Y te daban bebida y comida tan solo por la voluntad. Fue increíble, pasamos una tarde inolvidable en ese patio y fue precisamente por adentrarnos en un portal a la aventura, bendita curiosidad.

7 comentarios to “Picnic berlinés”

  1. Con esa pinta de Bávaro, que no de Bárbaro, que tienes, ¿no te confundirían con uno de ellos? ;D
    En eso, querido Lino, reside el auténtico espíritu del viajero.En descubrir constantemente, curiosear indefinidamente, y absover indiscriminadamente.
    Evidentemente, el destino está fijado previamente, por unas premisas determinadas, que pueden ser de diferente naturaleza.Una vez cubiertas las espectativas por las cuales has decidido ir a ese lugar, te tienes que desmarcar de los circuitos, digamos tradicionales, para descubrir la esencia y la raiz verdadera del lugar.
    Esas experiencias, como la que tu comentas, son a la postre las que en un futuro guardas y recuerdas con más pasión y autenticidad.
    A veces, amigos, familiares e incluso gente que encontramos en esos destinos, nos dicen que estamos locos por las situaciones comprometidas en las que nos hemos metido, y es que algo de riesgo tienes que correr.Por ahora la suerte nos ha sonreido 🙂

  2. Cierto amigo Juliobcn, estas pequeñas cosas que se escapan del normal y típico tour turístico habitual son las que más se recuerdan con gusto.

  3. Maravillosa Berlín, qué ciudad más viva. De 1991 (mi primera visita, con el Muro recién caído) a 2007 (el mes pasado) he flipado con los cambios. Emociona ver cómo se ha despertado una ciudad traumatizada por la guerra fría. Y es una gozada perderse por barrios como Kreuzberg.

  4. https://linoleo.files.wordpress.com/2007/06/berlin-junio-2005-
    129.jpg

    Los logos de ese graffiti salen en los trabants actunbeibianos

  5. cierto, fueron pintados en los coches despues porque los vieron por los muros de Berlín ellos cuando grabaron allí el disco.

  6. Joder… yo q estoy aqui en Berlin buscando cosas por google sobre los barrios alternativos y me encuentro con tu web Lino jajaja.

    Que pequeno es el mundo… de la red.

    SalU2.

    Goose.

  7. Ya te digo, que lo disfrutes.

    Un abrazo.


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