Mundo Linóleo
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Los cromos

Ayer al comprar el periódico regalaban unas pegatinas de los futbolistas de la liga que me hicieron recordar, como en un trailer cinematográfico, aquellos años de mi infancia en los que coleccionaba álbumes de cromos.


Curiosamente como las colecciones para las marujas, esas de un dedal gratis de cien mil, o esas otras de llévese ahora el ancla del Titanic y después pásese cincuenta años construyéndolo, las colecciones de cromos empezaban con la vuelta al cole.

La estrella era la de la liga de fútbol, que como ayer pude comprobar, deben de fabricarlas en Julio y los últimos fichajes, de los que no tienen foto todavía con la nueva equipación, les pintan de manera cutre el traje del nuevo equipo por encima. También ocurría que incluían algún jugador que después a última hora era un descarte o terminaba jugando en otro equipo y te quedaba en el álbum descolocado. Pero en fin, bastante difícil es con el lió de fichajes veraniegos que suele acaecer.

Como los que hicimos nosotros de pequeños eran de hace tiempo, de mediados de la década de los 70, aun me acuerdo perfectamente que muchos de los jugadores españoles de entonces tenían cara de auténticos gañanes. Sin embargo los que venían de Europa, en plena época hippie, mas modernos, llevaban pelos largos, bigotones y patillazas mazo de molonas.

También había colecciones de la vuelta ciclista o sino de Mazinguer Z o Marco. Para las niñas también sacaban alguna algo más cursi. Creo que ahora sigue siendo igual, ayer mismo al volver de trabajar presencie una escena curiosa entre un niño y su padre, el niño le decía al padre:” ¿Ahí venden cromos? “señalando al chino del barrio. Y el padre contestaba dubitativamente “eeeehh… no “para no tener que comprar otro sobre más.

Era costumbre que una o dos estampitas de la colección fueran muy chungas de encontrar, ibas cargado a clase de tu colección de repes para intercambiar en el patio del colegio. También te juzgabas las cartas en apuestas, al final el niño más gamberro de clase se quedaba todas y a ti se te quedaba cara de toli.

Para completar la colección tenias que ir al rastro o al mercadillo del barrio donde un tipo muy friki, con una gorra de la once de regalo en la puta cabeza, tenía un puesto cutre, montado con una mesa de pic-nic, una sombrilla y una silla, con varios álbumes enormes repletos de cromos y casualmente conesa estampita que te faltaba para completar la liga de 1978-79. A veces ni por esas y te quedaba el trauma de no haber nunca conseguido a Paquito, defensa del Elche.

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