Mundo Linóleo
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Paletos de ciudad

Los que hemos nacido y crecido en una ciudad, en temas del campo somos un cero a la izquierda. Vamos que no me extraña que los niños en los colegios urbanos se crean que la leche viene del tetra-brick y el agua del grifo.Lo más cercano a una huerta que han visto es cuando pasan por la sección de frutas de Carrefour subidos en el carrito.

Recuerdo que cuando empecé a veranear en Autol (La Rioja) con mi hermano, flipaba como un pepino al ver pasar un mulo por la calle o adivinar como salen de la tierra los espárragos. Porque es que somos unos paletos de ciudad. El padre de un amigo mío allí era agricultor y un día que fuimos a ayudarle a cargar unos sacos de patatas. Madre mía como pesan los condenaos, me dijeron “déjalos ahí al lado de esas fresas”, ¿fresas? Joder, yo solo había visto las fresas en el plato y con nata, “si si ahí mismo” insistían, y yo con el saco al hombro ya mareao. En eso se acerca mi amigo descojonado al darse cuanta de mi ignorancia y apartacon la mano unas hojas del suelo y allí estaban las fresas, bien gorditas.

Por eso cuando voy al pueblo de mi suegra y veo una vaca pasar por delante de la puerta no puedo resistirme a hacerla una foto, bueno y a una oveja o a un gorrino, todos esos bichos que solo había conocido en los libros de texto o colgados de la carnicería.

En este puente estuvimos viendo las ruinas romanas de Clunia, que están muy cerca de Peñaranda de Duero. Al acercarnos al conjunto arqueológico, veíamos desde el coche que estaban en los campos vendimiando. Un poco tarde pensé yo, porque suele ser en Septiembre. Después de dejar el yacimiento nos fuimos a ver el pueblo, que es una maravilla de bien conservado que esta su casco histórico. Pero lo más flipante es que estaban en plena vendimia, allí en plena ribera del Duero, donde sus vinos se han hecho tan afamados. El pueblo estaba repleto de tractotes llenos de uvas que se dirigían en fila india hasta la cooperativa. Allí pesaban el tractor con la carga y luego la echaban en un pórtico con una maquinaria lista para empezar a prensar la uva desde el primer momento. Para un tipo de la capital como yo, esto es un espectáculo único, de esos que luego ves en la tele en un documental. Nos metimos en la bodega a comprar vino ¡cómo íbamos a desperdiciar esta ocasión! Y allí en la bodega, dándonos a probar diferentes vinos me sentí como el prota de la peli Entre copas.

Por cierto la vendimia tan tardía se debía a que ha sido un verano muy raro y la uva estaba aun poco preparada en septiembre según indicaba allí un cartel, pensé que el lío del cambio climático tiene estas cosas raras, pero seguro que de eso los de campo saben mucho más que yo.

2 comentarios to “Paletos de ciudad”

  1. Y es que, por mucho que se diga “cateto de campo”, muchas veces ellos son los sabios, y nosotros los gilipollas.

  2. Del campo, que quieres que te cuente yo del campo…

    He tenido la fortuna de criarme a caballo entre Madrid y Cáceres, de jugar en la ciudad y jugar en la finca del abuelo, de saber lo que es respirar el aire viciado de Madrid (más ahora que cuando yo era crío) y de poder respirar el aire del campo, rodeado de animales. Yo tengo la suerte de saber bien como sabe la leche de vaca recién ordeñada, a veces incluso beberla directamente de la teta, de comer un autentico pollo de corral, salir con la cabras a pastorear, dar paseos en burro montando a pelo y así un montón de historias de una infancia que no me arrepiento de haber vivido.

    Lino gracias un vez más por este blog.

    Alberto.
    También de adulto he vivido esto, ya sabes que mi padre es ganadero y yo h estado ejerciendo de ello durante algún tiempo mi ilusión es poder terminar un día viviendo de la vacas también, en plan romántico como hace mi padre ahora.

    También recuerdo los “dichos” de la gente que he ido conociendo en el campo y muchos de ello de mi propio abuelo, comentarios que te hacen gracia en un principio y que luego te das cuenta d que son verdades como puños, aquí van algunos “lo que quita el frío quita el calor”, “amigos amigos pero que la burra no entre en el trigo”, “el hambre y el frío te harán entrar por la puerta de tu enemigo” este ultimo lo decía mi abuelo cuando compraba los mulos y lo domaba para el campo y uno de mi abuela que me hacia mucha gracia “así come el mulo, así caga el culo”.


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