Mundo Linóleo
Desde Cricklewood para todo el planeta

Quince años después

El tiempo avanza sin descanso, no se detiene ni un instante, aquello que pasó existe porque yo lo viví. Estamos hechos de recuerdos, incluso si los escribimos en un papel nunca serán como realmente se desarrollaron, pasan por el filtro de nuestras emociones.

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A principios de los años noventa yo era un estudiante de Geografía e Historia que también trabajaba por las tardes en una pequeña pizzería para sacar unos duros para pagarme los vicios. Mi mejor amigo entonces era César al que todos llamaban Kiko, lo pasábamos en grande. Trabajaba conmigo en la misma pizzería e íbamos a la misma clase. César me enseñó un montón de música rock, conocí gracias a él a Jimi Hendrix, Grand Funk Railroad, músicos de blues, Deep Purple, Black Sabbath, etc. El tiene un hermano que toca la guitarra eléctrica y que era un apasionado de toda esta música, supongo que el legado fue pasando de unos a otros de manera natural y lógica. Nos gustaba ir a conciertos, salir de martes a sábado, ponernos hasta el búllate y vivir el día a día sin pensar en mucho más.

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Por aquel entonces la sala revolver era punto de referencia de la buena música en directo. También iban muchos siniestros en las sesiones de tarde a escuchar su música. Había días de concierto que antes de entrar veías salir de la sala a todos estas criaturas de la noche, un espectáculo digno de contemplar. En la sala Revolver se podían ver conciertos de todo tipo, hasta había un día para el flamenco “los lunes flamencos” se llamaba.

Sin embargo a mi esa discoteca me daba claustrofobia, la estrecha escalera que iba hasta la pista daba sensación de agobio total, imaginaba escenas de gente atascada al intentar salir en caso de emergencia cada vez que bajaba por ella. El techo era muy bajo y creo que la acústica tampoco era su punto fuerte, siempre estaba repleta y hacia un calor de morirse.

Otro de los grupos que me enseñó mi amigo fue Ten Years After, poderoso grupo británico de rock–blues, del que conocía de memoria su mítica actuación en el festival de Woodstock, con una interpretación antológica de su tema “I´m going home”. La base rítmica del grupo era de aupa, con un bajista bigotón espasmódico y un batería que parece un pulpo en vez de un ser humano. Su guitarrista Alvin Lee esta considerado por muchos críticos como uno de los mejores guitarristas del mundo.

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Alvin Lee tocó en la sala Revolver en aquellos días, la fecha exacta no la se porque en la entrada no figura el año y mis cuatro neuronas no dan para más, pero lo más probable es que fuera 1992. Fue el jueves 23 de enero, en la calle seguro hacía frío pero allí abajo en la sala revolver Alvin Lee ofreció un concierto alucinante que nos calentó a todos. Llevaba la misma guitarra que portaba el día de Woodstock, estaba bastante más fondón y sudoroso, vestía una camisa de raso cantidad de hortera, pero se movía y tocaba en directo como todo un animal de escenario. Nos pusimos en primera fila, justo debajo de él, tan debajo que mi amigo Kiko se sentó sobre el escenario (verídico) a un paso del micro y Alvin Lee no le dijo nada ni le echó, le vio tan tranqui y disfrutando que no pidió a nadie que lo bajaran de allí.

Ha sido uno de los mejores conciertos a los que he ido, palabra de que fue así, yo estuve allí.

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3 comentarios to “Quince años después”

  1. “…la contradicción que hay en buscar en la realidad los cuadros de la memoria, porque siempre les faltaría ese encanto que tiene el recuerdo y todo lo que no se percibe por los sentidos.

    …quizás la realidad no se forme más que en la memoria”.

    (Marcel Proust)

  2. La Sala Revólver!!!! Seguro que una de aquellas noches yo fui una de esas figuras góticas con las que te cruzaste, Linooooo!!!!!
    La acústica era pésima pero le daba más ambiente oscuro y tétrico a aquel agujero. Recuerdo que al entrar tenías que bajar las escaleras con mucho cuidado y caminar torpemente por una ligera rampa ascendente hacia la pista como el que entra en el cine para acostumbrarte a la escasa luz. Y aquellos baños, qué no habré aprendido yo allí…oumaigodddddd. Hubo un par de intentos de recuperar la sala en otros lugares, pero nunca fue igual 😦

  3. Menudo crack que estaba hecho el kiko… y como le han cambiado los gustos musicales al cabrón… ahora escucha una música infernal


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