Mundo Linóleo
Desde Cricklewood para todo el planeta

Cuando el amor llega a tu ciudad

Aunque por aquel entonces ya empezaba a interesarme por el blues y había ido ya a algún concierto en la Coquette o el colegio San Juan Evangelista, he de reconocer que a B.B King lo descubrí gracias a Rattle and Hum.

Siempre ma ha llamado la atención que la mayoría de fans de u2 tienden a buscar grupos que suenan o se parecen a u2, así tan bien son seguidores de Coldplay, Simple Minds y bandas en esa onda y pocos son los que se interesan por aquellos grupos que el propio u2 admira o ha colaborado durante su carrera. A finales de los ochenta la banda irlandesa se encontraba fascinada por la América del blues, Motel, carretera y rock and roll, fueron a grabar a Memphis al mítico Sun Estudio y tuvieron la osadía de escribirle una canción al gran B.B King y pedirle que la tocaran juntos. Y así fue como queda inmortalizado en la película de u2 en el concierto en Texas.

Lo malo de toda esa época y aunque hicieron magnificas canciones es que el estilo de u2 tan propio y marcado por un sonido de guitarra tan alejado del blues no es precisamente un paradigma de rock and roll en el sentido más clásico, personalmente creo que su desarrollo más natural estaba más unido al sonido más futurista e industrial que lograron con el Achtung Baby que al intento de adaptar su música a la banda de B.B King. Pese a ello a B.B King le vino de perlas darse a conocer entre un publico más amplio gracias a su colaboración con los irlandeses y a estos ganar credibilidad entre el mundillo del rock más reacio a su apuesta. Incluso durante la manga australiana se llevaron de gira al orondo bluesman y lo sacaban en cada concierto a hacer un medley bastante apañao uniendo el sonido de las dos bandas.

Así que cuando en el 1991 vino a tocar B.B King a Madrid para mi era visita obligada la asistencia al concierto. Mi primer concierto de B.B King fue al aire libre en el patio del Cuartel del Conde Duque en Madrid. Era una agradable noche de verano, nos acoplamos en la grada supletoria que ponían entonces delante del escenario y esperamos impacientes la llegada del Big Man. Siempre me ha incomodado el ir a un concierto y quedarme sentado en una sillita, cuando la banda empezó a sonar con ese brío y esa marcha que meten me parecía increíble que la gente no se levantara de su asiento y se pusiera a bailar, quizás aun estaban algo fríos o se pensaban que estaban en el teatro o algo así.

Con un elenco de músicos de primera categoría, perfectamente uniformados con trajes de raso, arrancaba el show sin la presencia de su principal protagonista, que sale a escena en plan monarca presentado con vitores de su propia banda. Cuando yo vi a B.B King aun podía estar la mayor parte del concierto tocando de pie, apenas usaba el taburete, todavía tenían fuerzas sus piernas para aguantar su enorme peso. BB King ha seguido tocando hasta hace poco pero ya la ultima década apenas se levantaba del escabel. Entonces tocaba de pie y repartía saludos y regalos entre los asistentes de las primeras filas. BB King aplaude con el puño cerrado, gesticula abriendo mucho los ojos, pide la participación del público, pone en pie a la audiencia a ritmo de blues acelerado o saca una lágrima al personal con cualquiera de sus más sentidas interpretaciones.

Es un monstruo del escenario y da un espectáculo grandioso con su big band. Cuando canta no toca y cuando puntea no canta, no hace acordes apenas pero no hace falta, cuando saca una nota eterna de su guitarra Lucille te lleva a lo más alto. Pero de ese día lo que más me llamó la atención fue su voz, cuando cantó la primera nota del concierto aluciné en colores con su poderío vocal de viejo bluesman, grave, fuerte, alto y emotivo, quien le haya escuchado en directo sabrá a lo que me refiero y eso es algo que no se puede conseguir sentir escuchando un disco en casa.

Tuve la suerte de poder verle otra vez al año siguiente esta vez acompañado por Robert Cry, fue un concierto magnífico, esta vez bajo la carpa de Otoño, las dos bandas pusieron patas abajo el recinto y dieron tanto calor que el sudor de los asistentes se condenso en la tela de la carpa y volvía a caer encima de todos en forma de gotas de agua, increíble.

3 comentarios to “Cuando el amor llega a tu ciudad”

  1. que gran guitarrista, de los mejores de la historia, me parece que la revista Rolling Stones lo tiene entre los 10 primeros, sin duda me parece un concierto inigualable y no sabía que U2 había tocado con él
    pd: como pude disfrutar ayer por la tarde viendo la ETB2 y la gran Granujas a todo ritmo, que pena que llegara tarde a verla, que buena tarde me pasé riéndome y escuchando el mejor blues y rock´n roll 🙂

  2. Uno de los más grandes BB King. Tengo el gusto de haberle visto en directo también dos veces, incluyendo el concierto que grabó con Raimundo Amador.

    Sólo por la banda que acompaña a BB King en las giras ya merecería la pena el ir a verle. No me quiero ni imaginar lo que sería un show completo del Lovetown con BB King, su banda, y luego Bono and Co. , madre del cordero…

    Felices fiestas a everyone!

    DOL!

  3. Llevo 5 años escuchando bastante blues, y gran parte d la culpa (aparte de mi tío) es de la Biblioteca Municipal, que tiene una enorme colección de discos de jazz y blues que he ido devorando durante todo este tiempo.

    Miles Davis ha pasado a ser un dios para mi.


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