Mundo Linóleo
Desde Cricklewood para todo el planeta

Ioweando

Las últimas semanas las hemos pasado sin hacer largos viajes, pero eso no significa que no hayamos hecho alguno por los alrededores. Si no puedes coger el avión hay que tirar de coche, y aprovechar lo que el entorno te ofrece. Cualquier información es buena para encontrar un sitio curioso que ver, hay que estar alerta y descubrir también lo más próximo. Aprovechar los findes, excepto los que tienes que parar para descansar, es imprescindible en esta aventura americana.

Sin salir apenas de Iowa, hemos estado visitando varios lugares por la zona. Es este un estado que sorprende, a primera vista podría parecer solamente rural, lleno de granjas de cerdos y campos de maíz, pero como decían nuestros amigos Roberto y Marta en su blog, entre los maizales surgen interesantes poblaciones con mucha vida.

Precisamente para volver a vernos en suelo norteamericano con ellos, quedamos a mitad de camino de ambos en una población llamada Waterloo, que es mundialmente conocida por ser el sitio donde se fabrican los tractores verdes y amarillos de John Deere. Aunque no visitamos la fábrica, lo pasamos en grande ese primer fin de semana de abril. Como ellos ya lo han explicado magistralmente en la entrada de su blog, no me voy a enrollar mucho aquí, os animo a que la visitéis en este enlace.

Tan solo comentar que también tienen en Waterloo un estupendo museo de veteranos de guerra, con todo tipo de uniformes y material de las diferentes campañas por “la libertad” de los americanos, que merece la pena visitar.

Pegado a Waterloo conocimos Cedar Falls, que es una pequeña ciudad, con una bonita calle principal con aceras, comercios, restaurantes y cafeterías. Cabe destacar la cafetería Cup of Joe, de bonita decoración estilo retro.

También fuimos el pasado fin de semana a visitar Orange City, a tres cuartos de hora de Sioux City. Lo curioso de este pueblo es que el 50% de sus habitantes son descendientes de emigrantes holandeses, quienes fundaron la villa.

De esta manera han mantenido el estilo holandés en sus edificaciones y parques, y realmente resulta muy curioso encontrarse en pleno Iowa un enorme molino de los Países Bajos.

Allí compramos queso gouda y nos enteramos de que el tercer fin de semana de mayo van a celebrar la fiesta del tulipán, una buena manera de volver a visitar este bonito pueblo rodeado de maizales.

4 comentarios to “Ioweando”

  1. Je, je, está bien esto de hacer las entradas del blog “a medias”.
    Por cierto, nunca creí que me lo pudiera pasar tan bien en un museo de veteranos de guerra americanos. Qué bien hace los museos esta gente, todo interactivo para que no pares de tocar y aprender… En fin, qué delicia de finde.
    Un abrazo, chicos.

  2. Fenomenales las últimas entradas al blog José!! Muchas gracias una vez más por compartir experiencias en forma de maravillos@s relatos/crónicas, fotos y vídeos!!

    Un abrazo “bro”!!🙂


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