Mundo Linóleo
Desde Cricklewood para todo el planeta

Siouxland

El 27 de abril por la noche llegamos a Sioux City, después de 1000 millas recorridas por el midwest estábamos en casa. Nosotros teníamos que trabajar al día siguiente, y nuestros amigos descansar un poco de la vida en la carretera, pero todavía quedaban cosas por hacer en esta trepidante aventura de Pascua en América.

La misma tarde del jueves, después de enseñarles el instituto donde trabaja Noe, fuimos a ver la reserva india de Winnebago, en Nebraska. Uno al pensar en una reserva india se imagina que te vas a encontrar a los indios como cuando vivían nómadas por las grandes praderas, pero hoy en día aquello se ha quedado en un romántico recuerdo.

Ahora es un pueblo más, con la peculiaridad de que hay carteles de lugares indios, en vez de ayuntamiento pone Consejo Tribal, hay hospital tribal, universidad tribal, y una plaza rodeada de estatuas de jefes indios. A los nativos americanos les ves haciendo las mismas cosas que hacen los demás habitantes de cualquier pueblo, ir a la compra, tomarse una pizza, etc… con la única diferencia de que físicamente son indios y alguno aún lleva coleta.

Ellos administran la reserva  en materia fiscal y tienen un casino en propiedad llamado WinnaVegas. También hay una gasolinera donde Mónica compró tabaco Indio, con impuestos indios.  Nos quedamos con ganas de ver unos búfalos que tienen en una pradera, pero habían decidido irse a dormir la siesta y no aparecieron.

Al día siguiente Noe se fue a trabajar y los demás nos fuimos de visita a Sioux Falls, en Dakota del Sur. Allí disfrutamos de su espectacular catarata situada en un parque del centro de la ciudad. Da gusto verla en cualquier época del año, oyes su estruendo y hasta puedes sentir el vapor de agua rozándote la cara bien de cerca. Después de disfrutar de la panorámica,  nos fuimos a comer a un diner cicuentero en la calle principal, allí Jota se apretó una jambalaya de estilo cajún, que fue la envidia de todos.

Ya solo nos quedaba la noche del viernes por Sioux City, que prometía, y el sábado en Omaha, pero eso lo contaremos en una próxima entrada al blog.

6 comentarios to “Siouxland”

  1. Qué curioso. Esos indios también debieron andar por aquí, porque así se llama nuestro condado, Winnebago.
    Un abrazo

  2. Y por cierto, la foto parece de contraportada de disco. Y está claro quién es la líder del grupo.

  3. La hamburguesa de Nueva Orleans que nos comimos tú y yo, Lino, en ese diner también estaba de morirse de buena, y la camiseta que me compré del diner es guapísima. Ah, en ese diner les hice una foto a unas gordacas típicas americanas que estaban en esa barra típica de los diners que es para partirse, jajaja.


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