Mundo Linóleo
Desde Cricklewood para todo el planeta

Bath

Cuando hice la anterior entrada al blog y la titulé “despacito” no creía que se iba a convertir en paso de tortuga. En fin, cada vez me cuesta más sentarme a escribir aquí, así que voy a intentar hacerlo un poco más resumido hoy, y esperar a que más adelante recupere la fuerza y las ganas.

Hace un par de meses aproximadamente visitamos Bath y Stonehenge. Es una excursión típica e imprescindible desde Londres, pero también bastante reconfortante. Hay ofertas de viajes organizados que incluyen el paso por Salisbury, así en un solo día matan tres pájaros de un tiro. A quien no le importe ir a la carrera es una buena opción, pues seguro que vale menos precio de lo que cuesta solo el tren ida y vuelta a Bath.

Menuda sorpresa al llegar a la estación nos llevamos, una sablada de 55 libras por persona, y un trayecto más largo de lo que imaginaba, se tardan unos 90 minutos desde Paddington. Así que por falta de previsión, llegamos un poco tarde a Bath, justo para comer y empezar la visita.

De todos modos es una ciudad muy cómoda de ver y de patear, así que tuvimos tiempo de sobra para recorrerla de arriba abajo y visitar sus famosos baños. Los baños que dan nombre a la ciudad provienen de tres manantiales aguas termales sulfurosas, que los romanos, muy listos ellos, supieron aprovechar durante los 400 años que se quedaron en las islas británicas. Después se destruyeron totalmente, pero en el siglo XI, los rumores de las propiedades curativas de éste agua, llevaron al obispo John de Villula a mandar construir una nueva alberca sobre el embalse original.

Lo que vemos actualmente alrededor de la piscina es una reinterpretación del siglo XVIII del eco de aquellos baños romanos, cuyas más valiosas piedras y restos de lo que fueron en su día se encuentran en el museo que hay en el mismo complejo de edificios.

Los georgianos convirtieron en moda ir a Bath a tomar las aguas, nosotros hicimos como ellos y terminamos la visita a los baños romanos bebiendo el agua del manantial en la Pump Room, que por cierto esta malísima, pero todo sea por el bien de nuestra salud.

Bueno, al final ha sido como el comer, empezar y no parar, en este caso de escribir. Bueno esto me anima a terminar aquí por hoy y dejar para más adelante el resto de la excursión…

Continuará.

Una respuesta to “Bath”

  1. Joer Lino beber aguas termales tiene un merito cojonudo, ya solo aguantar el olor lo tiene cuanto mas lo otro, recuerdo durante mi estancia en Andorra ir un par de veces a Les Termes en Francia y como olia la fuente que habia pegada a la piscina termal..

    Respecto a lo de la tortuga, recuerda la fabula de la liebre y la tortuga😉
    Un abrazo.


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