Mundo Linóleo
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Llegada a Ámsterdam

Entre finales de octubre y principios de noviembre de éste año hice mi segunda visita a Ámsterdam, la primera vez fue hace 21 años (cómo pasa el tiempo) como parte del trayecto de un ínter raíl que realicé en mis años universitarios. De aquella vez recuerdo Ámsterdam como una de las ciudades europeas que más me habían gustado y quería que Noelia la conociera, sabía que la iba a encantar.

Tres equis

Esta vez el viaje sería en avión, y como Londres no esta muy lejos, en apenas una hora de vuelo habíamos llegado a la ciudad de los canales. Recordé que el aeropuerto esta muy cerca del centro y que en transporte publico se llega en poco tiempo a la Estación Central, así que en vez de coger un taxi nos fuimos en el cercanías, y una vez en la ciudad, andando al hotel. Llegamos ya de noche, casi a la hora de la cena, y una vez dejadas las maletas en la habitación nos bajamos a buscar un lugar para tomar algo.

La ensalada asesina

En la acera de enfrente fuimos a una cafetería restaurante que no tenía mala pinta, de golpe nos dimos de frente con la realidad de que es una ciudad cara, o que por las prisas y el hambre no habíamos mirado bien la lista de precios antes de entrar. En fin, me pedí una ensalada de 15 € con queso de cabra. Y la verdad es que tenía buena pinta, lo malo que tenía tanto queso, en forma de pelotas de golf, que me dio una indigestión, y acabé echando la raba en plena calle. No había sido un buen comienzo, pero sabía que nada que una manzanilla no pudiera solucionar iba a ser impedimento para disfrutar de este viaje.

Bicicletas en Ámsterdam

Una de las cosas que poderosamente llama la atención de Ámsterdam es que esta repleta de ciclistas, y que hay que estar casi más atento de no ser atropellado por una bicicleta que por un coche. La verdad es que es una maravilla, al haber tanta bici y un buen transporte público hay mucho menos tráfico, lo que la da un aspecto de ciudad tranquila y relajada. Me gusta mucho la forma que tienen la mayoría de bicicletas, de aspecto retro, y qué grandes son, claro que los holandeses son muy altos. Incluso si vas al retrete y eres chico te darás cuenta que el urinario esta mucho más alto que en otros países, muchos españoles en estos inodoros deben mear haciendo un arco.

Canales y bicis

Todavía quedaba por delante un montón de cosas que hacer, al día siguiente nos habíamos propuesto dedicar el día a pasear y disfrutar de la belleza de sus edificios y los canales. Era hora de irse a dormir, mañana más.

Una respuesta to “Llegada a Ámsterdam”

  1. Para mi Amsterdam es una ciudad agradable, es decir, es bonita pero no hay nada especialmente bello como Paris, Roma…

    Una de las cosas que menos nos gustaba de Holanda era la comida, por ejemplo, las mejores hamburguesas eran las del McDonalds, porque toda la comida era procesada. Había un par de cosas que nos gustaba, el Uitsmijter, una especie de mixto con huevo abierto, y el Stamppot, una salchicha con puré de patatas y espinacas. Nosotros, si cenabamos fuera, kebabs.

    Que risa con lo de los urinarios!!! Ya no me acordaba.

    ¿Qué te pareció Utrecht? A nosotros nos gustaba más que Amsterdam.


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