Mundo Linóleo
Desde Cricklewood para todo el planeta

Sevimburgo

Es fácil echar la culpa a otras vías de comunicarse por Internet para así poder justificarme de que tengo abandonado el blog, no lo voy a hacer ésta vez, me auto flagelo y reconozco mi culpa. Hacer una entrada requiere tiempo, pensar que quiere uno contar, buscar las fotos, vídeos, enlaces, y encima la tecla “n” de mi portátil no me funciona con lo que escribir un texto largo es un dolor. Pero bueno, vale de excusas, y pongámonos en materia.

Brave Scotland

A finales del mes de mayo, ha llovido ya desde entonces, tuvimos la suerte de poder ir a pasar unos días a descubrir la capital de Escocia, Edimburgo. Tengo amigos que son verdaderos forofos de Escocia y sus gentes, y que han tenido la oportunidad de recorrer mucho mejor que yo sus tierras. Además es Edimburgo una ciudad muy visitada, de la que quizás una exhaustiva explicación de lo que recorrimos allí puede aportar poco a aquellos que la conocen bien. Pero cada persona es un mundo y siempre hay detalles diferentes a los vividos por otros anteriormente.

Fue precisamente gracias a la experiencia veterana de nuestro amigo Jota, que nos hizo un mapita en Google con sus rincones favoritos, que pudimos completar en la ciudad una estancia más enriquecedora de que la que uno puede encontrar en una simple guía de viajes. Recorrimos también los lugares más famosos, que todo el mundo puede reconocer, como el Castillo de Edimburgo, pero con su ayuda tuvimos más de un buen momento diferente en la ciudad.

Castillo de Edimburgo

Llegamos al centro al caer la noche del día 24 de mayo, al ir desde el aeropuerto en bus, uno va a parar al lado del río, enfrente de la vieja ciudad, una enorme luna llena iluminaba la bella silueta del casco antiguo de Edimburgo, dando un aire misterioso al lugar, no podíamos tener mejor bienvenida a tierra de castillos y fantasmas.

Pero la gran sorpresa del viaje a la mañana siguiente fue… el solazo, vimos ese día un Edimburgo desconocido, sin lluvia, sin nubes, sin frio, una luz radiante que daba un nuevo enfoque a la ciudad. Nuestros experimentados amigos en temas escoceses nos lo corroboraban, no reconocían las fotos con esa luminosidad, aquello era Sevimburgo por unas horas, y claro las calles llenas, repletas de pelirrojos y pelirrojas maravillados, sentados extasiados en plazas y terrazas contemplando al dios Sol.

2 comentarios to “Sevimburgo”

  1. Yo también la recuerdo con sol (de agosto), pero creo que con menos que lo que se aprecia en las fotos. Para mí, Edinburgo es de las ciudades más bonitas que conozco.
    Un abrazo, chicos.


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