Mundo Linóleo
Desde Cricklewood para todo el planeta

Jun
22

La pasada Semana Santa, mi mujer y yo hicimos una escapada vía Eurotunel a Bélgica, país en el que antes sólo había estado de refilón, el año 1991, cogiendo un ferry desde Oostende para ir a Dover. Aunque pueda parecer que el Eurotúnel es caro, no lo es tanto si coges con tiempo los billetes del Eurostar, y nos salió muy bien de precio el combinado de tren y hotel. Es rápido y cómodo, te evitas el transporte desde Londres hasta el aeropuerto, que suele encarecer cualquier vuelo low cost, y no hace falta ir dos horas antes, con media hora antes de que salga tu tren es suficiente. No da ninguna sensación especial atravesarlo, es como cuando vas en metro o por un túnel, y apenas tarda 15 minutos en recorrer el Canal, una gozada, aunque entiendo que haya gente que le de aprensión pensar que encima del túnel escavado se tiene todo el agua marina del Canal de La Mancha.

Eurostar

Durante el trayecto de ida iba dormido y ni me enteré que lo atravesaba, sólo al abrir os ojos me di cuenta que estábamos ya en Francia al ver unas granjas con nombres en francés. En un santiamén pasamos del centro de Londres al centro de Bruselas y listos para empezar una nueva aventura. Nada más llegar el famoso Tintín nos daba la bienvenida a la estación en forma de gran mural referente al ferrocarril.

Tintín estación de Bruselas

Bruselas es una ciudad con una Gran Plaza preciosa, magnifica, una maravilla arquitectónica mundialmente conocida, pero que en general como ciudad, puedo decir que la noté con menos encanto que otras capitales europeas. Todo ello pese a tener unos cuantos lugares de interés muy dignos de visitar, más los atractivos de la cerveza y el chocolate belga. Pero no me voy a entretener en contar uno a uno los sitios que se pueden ver y que mucha gente ya conoce, como el museo Magritte, el Atomium, Manneken Pis, etc.

IMG_5679

Me voy a detener en un museo de Bruselas que merece mucho la pena visitar, el Autoworld. Si te gusta la historia, y te gustan los coches, éste es el lugar más fabuloso que te puedes imaginar. En un solo sitio tienes la mayor concentración de coches históricos posiblemente del mundo.

Autoworld, Bruselas

Puedes pasarte horas y horas contemplando y fotografiando esas obras de arte del diseño y la ingeniería, y como leí una vez por ahí, imaginarte todas las historias vividas en el interior de esas máquinas a lo largo de su existencia. Todo ello es lo que los hace especiales. Puedes contemplar automóviles fabricados desde finales del siglo XIX, hasta los años 80 del siglo XX. Así que ya sabes, si te gustan los coches y vas a Bruselas, no te importe perder una mañana visitando este lugar.

AutoworldMustang CadillacTiburón

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Mar
09

Han pasado ya unos cuantos meses desde que visitamos Amsterdam y Utrecht. Durante éste tiempo, no hemos hecho grandes viajes a lugares aun desconocidos para nosotros, dignos de reseñar. Vivir en Londres, con la enorme oferta cultural que tiene, hace que viajemos menos que cuando estábamos en América. De todos modos, estuvimos durante las navidades en Madrid y por aquí no hemos parado de hacer cosas.

Imagen

Uno de nuestros pasatiempos londinenses es ir a clases de baile swing. Desde que fuimos al festival de Calella y comprobamos que éramos los únicos allí que no sabíamos bailar, nos pusimos manos a la obra para poder disfrutar también de la pista. No ha sido fácil, pero después de un tiempo hemos sido capaces de aprender nuestros primeros pasos. Ahora, aún nos queda por mejorar y aprender, bailar más sueltos, pero estamos muy contentos de haber podido terminar una canción entera. He aquí la prueba de nuestra hazaña.

Ene
13

Nos habíamos quedado el pasado año en el blog por las calles de Amsterdam, allí estuvimos algunos día más, hizo un poco de frío pero no fue impedimento para disfrutar de la ciudad. Una mañana nos montamos en uno de esos barcos que te dan una vuelta por los canales, y la verdad es que esta muy bien, pues no sólo nos sirvió para dar una tregua a las piernas, sino que se ve la ciudad desde otro punto de vista muy curioso, y además te van contando cosas de la historia de Ámsterdam muy interesantes. Son atracciones muy turísticas, es verdad, pero son agradables. Hay varias compañías que prestan el servicio cerca de la estación de tren, elegimos la menos cara y disfrutamos de una hora de recorrido por los canales.

Botes

Desde el barco

Otra mañana fuimos a ver la colección de cuadros de Van Gogh, que esta vez se encontraban desplazados al Hermitage, debido a que el museo Van Gogh estaba cerrado por reformas. Nos refugiamos en el museo durante una mañana lluviosa y salimos encantados de disfrutar del característico estilo del loco del pelo rojo.

Hermitage

Otro de los lugares imprescindibles que ir a visitar es la casa museo de Ana Frank. Pese a la larga espera en la cola, con un frío que pela, mereció la pena. Se te encoge el corazón en aquellas paredes de la casa de atrás. Como dijo Otto, el padre de Ana Frank, sirve para que no se olvide la historia y para luchar contra el racismo y la xenofobia. Entrar en la habitación de Ana y ver las fotos de artistas pegadas en la pared, que ella usó para decorarla y hacer su encierro más llevadero, pone los pelos de punta. O contemplar el mapa que el padre de Ana Frank puso en la pared de la sala principal, para ir marcando los avances de los aliados después del desembarco de Normandía, y ver que por muy poco no llegaron a tiempo para liberarles de su escondite, da bastante rabia. Lamentablemente un chivatazo hizo que fueran descubiertos después de más de dos años allí encerrados, sólo el padre de Ana Frank sobrevivió a los campos de concentración.

Anne Frank Haus

Como tuvimos días de sobra para estar en Holanda, decidimos ir el sábado a visitar Utrecht que esta a media hora en tren desde Ámsterdam. Es una ciudad más pequeña y menos visitada por los turistas, pero que merece mucho la pena, con un casco viejo muy coqueto y muy agradable de pasear.

Utrecht

Pasamos unas hora por allí e incluso pudimos disfrutar de un ensayo de concierto dentro de la Catedral, que sonaba de maravilla debido a la acústica característica de las catedrales. Después de comer y tomarnos un café, regado por un licor local a modo de carajillo, nos volvimos a Ámsterdam con una buena sensación de Utrecht. Si vas a Ámsterdam y tienes tiempo no dudes en ir a visitarla.

Dic
30

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

4,329 films were submitted to the 2012 Cannes Film Festival. This blog had 35.000 views in 2012. If each view were a film, this blog would power 8 Film Festivals

Haz click para ver el reporte completo.

Dic
15

Entre finales de octubre y principios de noviembre de éste año hice mi segunda visita a Ámsterdam, la primera vez fue hace 21 años (cómo pasa el tiempo) como parte del trayecto de un ínter raíl que realicé en mis años universitarios. De aquella vez recuerdo Ámsterdam como una de las ciudades europeas que más me habían gustado y quería que Noelia la conociera, sabía que la iba a encantar.

Tres equis

Esta vez el viaje sería en avión, y como Londres no esta muy lejos, en apenas una hora de vuelo habíamos llegado a la ciudad de los canales. Recordé que el aeropuerto esta muy cerca del centro y que en transporte publico se llega en poco tiempo a la Estación Central, así que en vez de coger un taxi nos fuimos en el cercanías, y una vez en la ciudad, andando al hotel. Llegamos ya de noche, casi a la hora de la cena, y una vez dejadas las maletas en la habitación nos bajamos a buscar un lugar para tomar algo.

La ensalada asesina

En la acera de enfrente fuimos a una cafetería restaurante que no tenía mala pinta, de golpe nos dimos de frente con la realidad de que es una ciudad cara, o que por las prisas y el hambre no habíamos mirado bien la lista de precios antes de entrar. En fin, me pedí una ensalada de 15 € con queso de cabra. Y la verdad es que tenía buena pinta, lo malo que tenía tanto queso, en forma de pelotas de golf, que me dio una indigestión, y acabé echando la raba en plena calle. No había sido un buen comienzo, pero sabía que nada que una manzanilla no pudiera solucionar iba a ser impedimento para disfrutar de este viaje.

Bicicletas en Ámsterdam

Una de las cosas que poderosamente llama la atención de Ámsterdam es que esta repleta de ciclistas, y que hay que estar casi más atento de no ser atropellado por una bicicleta que por un coche. La verdad es que es una maravilla, al haber tanta bici y un buen transporte público hay mucho menos tráfico, lo que la da un aspecto de ciudad tranquila y relajada. Me gusta mucho la forma que tienen la mayoría de bicicletas, de aspecto retro, y qué grandes son, claro que los holandeses son muy altos. Incluso si vas al retrete y eres chico te darás cuenta que el urinario esta mucho más alto que en otros países, muchos españoles en estos inodoros deben mear haciendo un arco.

Canales y bicis

Todavía quedaba por delante un montón de cosas que hacer, al día siguiente nos habíamos propuesto dedicar el día a pasear y disfrutar de la belleza de sus edificios y los canales. Era hora de irse a dormir, mañana más.

Nov
14

Aprovechando la enorme oferta cultural de Londres, en los últimos meses nos hemos dado el gusto de ir a un montón de conciertos de música rockabilly, surf y garage. Es lo bueno que tiene esta ciudad, que hay bolos de todos los estilos y gustos. La mayoría de conciertos los hemos visto en unos pocos lugares no muy lejanos a nuestra casa. Uno de ellos es el Blues Kitchen, variopinto lugar, mitad restaurante mitad sala de conciertos. Aquí se da un extraño fenómeno, la mayoría de las veces la clientela poco tiene que ver con la banda que toca. Es curioso, porque si vas a un concierto de un estilo de música en particular, lo normal es que veas a muchos fans de ese palo. En fin, ésto de debe según la opinión de un amigo mío, a que al estar en plena calle principal de Camden entra mucho turista despistado.

De todos modos, a nosotros nos gusta, además si entras antes de las nueve te sale gratis el concierto y si llegas después te cuesta sólo 6 libras. La música se oye bien, pero hay que ponerse cerca del escenario. En el Blues Kitchen hemos visto entre otros, a Jack Rabbit Slim, Carmen Ghia and the Hot Rods, o los C- Sides. El último que fuimos a ver fueron los MFC Chicken, que tocaron de puta madre. De la actuación de los C-Sides hay un vídeo en Youtube en el que queda demostrado que nos ponemos en primerísima fila, ahí aparece mi cabeza bien próxima moviéndose al ritmo de Surfing Safari.

Otro de los locales emblemáticos que solemos ir es el Ace Cafe, del que ya hablé en ésta otra entrada al blog. No sólo vamos cuando hay concierto, también cuando hay una reunión de coches antiguos, o cuando se dan ambas cosas. Así fue el día de la celebración anual de rockers moteros, dónde pudimos ver tocar y cantar a Darrel Higham, también conocido por ser el marido de Imelda May, y la verdad es que lo hizo bastante bien, yo por lo menos no eché en falta a la parienta.

Allí, rodeados de Teddy Boys otro día vimos también una actuación de los Roomates, que por cierto son los mismos que tocan surf como los C-Sides, pero ésta vez como conjunto de Doo Wop, y son toda una institución aquí en Inglaterra.

Por último, conocimos hace poco el 12 Bar, un garito de Londres con solera, del estilo del CBGB, en el que en un pequeño rincón, tocan las bandas tan próximas al publico que casi te salpican las gotas de sudor. Aquí vimos a cuatro grupos de calidad por apenas 5 libras. Éste fin de semana ya toca, así que es hora de ponerse a buscar los gigs que habrá en Londres.

Oct
07

La vida va pasando y desde que volvimos del Screamin’, totalmente flipados de la fantástica semana que habíamos pasado, han ocurrido unas cuantas cosas. A finales de julio finalizamos nuestro primer año como docentes en Londres. Aquí el curso escolar acaba tardísimo, y es debido a que meten más semanas de vacaciones entre medias. A mi éste método no me gusta, porque las semanas de vacaciones espaciadas durante el curso duran un suspiro y sin embargo se hace pesadísimo tener que seguir yendo a currar en el mes de julio, que estás ya hasta las narices de colegio y de los niños. De todos modos, pese a esto y a unos inicios duros por la adaptación al nuevo entorno, la valoración de la experiencia ha sido positiva en líneas generales, y de hecho aquí seguimos, empezando nuestro segundo año británico.

Después del cole volvimos a España para ver a la familia y amigos. Por primera vez en cuatro años pudimos disfrutar de nuestra propia casa, ya que en los años anteriores la habíamos tenido alquilada. Aprovechamos para hacer algunos arreglos y estrenarme como pintor de brocha gorda, con la estimable ayuda del maestro Julius Magnificus, mi hermano.

Como todos los veranos estuvimos una semana en Martínez, Ávila, escapando del calor y de la ciudad. Allí cambié la brocha gorda por los pinceles y me entretuve completando los murales americanos que había empezado el verano anterior en la casa de los abuelos de Noelia. Me lo paso pipa haciéndolos, y aproveché la ocasión para también plagiar un par de obras de Mondrian y Banksi, me sentía como aquel escritor en la película ” Amanece que no es poco” que se ponía a escribir y le salía la obra de William Faulkner. Además de la pintura, también matamos el tiempo en dar algún que otro paseo por el campo, y practicar deportes gañanes como el lanzamiento de pata de jamón serrano.

Otra de las cosas buenas que tiene la vida campestre es lo bien que se come, reconozco que me puse morado, de lomo, jamón, cochinillo asado, pan de pueblo, etc, tanto que al llegar a Madrid la báscula se llevó un buen susto, y muy a mi pesar, porque me encanta el buen comer, y por motivos principalmente de salud, empecé una dieta que aún sigo y que de momento va muy bien, ya he conseguido bajar una talla de pantalón.

A finales de agosto volvimos a Londres, y aquí estamos, esperando ya que llegue una de esas semanas de vacaciones que hay durante el curso escolar, aquí las llaman half term holidays, que aprovecharemos para irnos a visitar la mágica ciudad de Ámsterdam.

Sep
02

Nunca llegué a pensar que llevaría casi medio año de retraso en el blog, que no deja de ser una especie de diario en el que también va pasando la vida. Desde nuestra visita a Stonehege han pasado ya unos cuantos meses y unas cuantas vivencias. La más reconfortante fue nuestro paso por el Screamin’ Festival de Calella a principios de verano.

Por circunstancias de la vida no habíamos podido aun disfrutar de uno de estos festivales rockabillies que tantas ganas teníamos de ir. Casualmente éste año nos coincidieron las vacaciones de junio de nuestros colegios con las fechas exactas del evento, así que una vez enterados de la feliz coincidencia nos pusimos manos a la obra en la preparación del viaje.

El Screamin’ está perfectamente organizado para las reservas y demás, así que con hotel y todo y por sólo 80 € el pase para ver los conciertos durante 5 noches, disfrutamos de una de las semanas más felices de nuestras vidas.

Metimos en la maleta nuestras mejores galas para la ocasión, incluidas las camisas hawaianas, y partimos desde la lluviosa Londres en busca de la buena música, el sol y la buena compañía. Y la verdad es que fue la semana más divertida del año, lo pasamos en grande día y noche, aprovechando a tope el festival. Conocimos un montón de gente de todas las partes del mundo, en un ambiente fabuloso, disfrutando de lo que nos gusta, en nuestra salsa.

Todo en general fue digno de reseñar, pero si de algo me tengo que acordar con más cariño, fueron los conciertos y ratos pasados en el chiringuito de Santi. Allí con el mar de fondo, una cerveza en la mano, la gente y la buena música, era como estar en la auténtica gloria. Muestra de ello es éste vídeo de una de las actuaciones allí en el que se nos ve de fondo, al lado de la barra tomándonos una refrescante cerveza.

La lástima es que el año próximo no tenemos la suerte de que nos coincidan las vacaciones con las fechas señaladas, pero quizás vayamos, aunque sea sólo para el fin de semana, pues realmente merece la pena de verdad.

Jul
25

Nos habíamos quedado paseando por Bath y eso fue lo que hicimos el resto de aquel día, recorrer sus calles y puntos de interés. Es una ciudad muy agradable entre colinas, con una arquitectura neoclásica y un río la mar de vistoso, sobre todo por su rivera peatonal y su famoso puente Pulteney de 1773 que recuerda los puentes italianos del renacimiento.

En la parte más alta de la ciudad es de visita obligada el Royal Crescent, un edificio de viviendas pareadas de fachada curva, construido en el siglo XVIII y que es una de las obras más importantes de la arquitectura georgiana.

Al día siguiente nos fuimos en una excursión de ida y vuelta desde Bath a ver Stonehenge, el famoso monumento megalítico estilo crónlech de la Edad del Bronce. Aún no se sabe cual era su finalidad, pero lo que si que sabemos es que en su día sus constructores trajeron las pesadas piedras desde Gales, a una considerable distancia del lugar definitivo en el condado de Wiltshire, en Inglaterra, lo que supone una gesta considerable para la época.

Bajo una fina lluvia y un día de perros vimos Stonehenge, el viento, la humedad y oscuridad de esa mañana hacían que la visita tuviera un toque misterioso acorde con el monumento, pero que hacía bastante desagradable el intento de hacer fotos con tranquilidad.

No creas que vas a poder acercarte mucho a ver las famosas piedras de arenisca, está todo perfectamente delimitado para que uno no se pueda uno meter por cualquier lado, y olvídate de verlo en soledad, posiblemente coincidas con otras miles de personas andando a su alrededor.

Pese a lo importante del lugar, yo no dejaba de pensar en Jim Reinders, que inspirado por Stonehenge, construyó el Carhenge en Alliance, Nebraska. La “replica” está formada por 38 coches americanos pintados de color gris, dispuestos de igual manera que las piedras del conjunto prehistórico, y que tuvimos la suerte de poder visitar durante nuestra estancia en los Estados Unidos de América.

Jun
23

Cuando hice la anterior entrada al blog y la titulé “despacito” no creía que se iba a convertir en paso de tortuga. En fin, cada vez me cuesta más sentarme a escribir aquí, así que voy a intentar hacerlo un poco más resumido hoy, y esperar a que más adelante recupere la fuerza y las ganas.

Hace un par de meses aproximadamente visitamos Bath y Stonehenge. Es una excursión típica e imprescindible desde Londres, pero también bastante reconfortante. Hay ofertas de viajes organizados que incluyen el paso por Salisbury, así en un solo día matan tres pájaros de un tiro. A quien no le importe ir a la carrera es una buena opción, pues seguro que vale menos precio de lo que cuesta solo el tren ida y vuelta a Bath.

Menuda sorpresa al llegar a la estación nos llevamos, una sablada de 55 libras por persona, y un trayecto más largo de lo que imaginaba, se tardan unos 90 minutos desde Paddington. Así que por falta de previsión, llegamos un poco tarde a Bath, justo para comer y empezar la visita.

De todos modos es una ciudad muy cómoda de ver y de patear, así que tuvimos tiempo de sobra para recorrerla de arriba abajo y visitar sus famosos baños. Los baños que dan nombre a la ciudad provienen de tres manantiales aguas termales sulfurosas, que los romanos, muy listos ellos, supieron aprovechar durante los 400 años que se quedaron en las islas británicas. Después se destruyeron totalmente, pero en el siglo XI, los rumores de las propiedades curativas de éste agua, llevaron al obispo John de Villula a mandar construir una nueva alberca sobre el embalse original.

Lo que vemos actualmente alrededor de la piscina es una reinterpretación del siglo XVIII del eco de aquellos baños romanos, cuyas más valiosas piedras y restos de lo que fueron en su día se encuentran en el museo que hay en el mismo complejo de edificios.

Los georgianos convirtieron en moda ir a Bath a tomar las aguas, nosotros hicimos como ellos y terminamos la visita a los baños romanos bebiendo el agua del manantial en la Pump Room, que por cierto esta malísima, pero todo sea por el bien de nuestra salud.

Bueno, al final ha sido como el comer, empezar y no parar, en este caso de escribir. Bueno esto me anima a terminar aquí por hoy y dejar para más adelante el resto de la excursión…

Continuará.