Mundo Linóleo
Desde Nebraska para todo el planeta

Feb
02

Últimamente solo dejo constancia en el blog de los lugares más importantes visitados en nuestra aventura americana y apenas hay espacio para enseñar lo cotidiano. Hay un montón de pequeños detalles que también hacen muy enriquecedora la experiencia de vivir en otro país, son cosas a veces nimias de las que me gusta fijarme y aprender.

El otro día en el magnifico blog de Mariano Lozano, Mi Cienaga, leí una carta de unos recién llegados a Estados Unidos en la que contaban con gran ilusión todas esas cosas que a uno le llaman la atención nada más poner pié en América. Os pongo el enlace para que podáis leerla vosotros mismos, a mi me encantó. Como escuché a un profesor en una conferencia en la universidad de Kearney,  son todas estas cosas de las que uno aprende estando viviendo fuera de tu país, que nunca te podrán enseñar en ninguna academia y que enriquecen tanto como las grandes visitas turísticas.

Suelo ser muy observador, incluso en el supermercado me gusta encontrar esas diferencias, o en el lavabo, en una maquina expendedora o en un parquímetro en la calle. Es curioso que cuando uno vive desde pequeño en un solo sitio, deja de sorprenderse por estos detalles y con el tiempo incluso estando fuera todo ello pierde el factor sorpresa. Hay que luchar contra el tedio de lo acostumbrado y encontrar el arte de lo cotidiano.

Esta mañana después de ir a la oficina postal, en vez de ir a casa decidí ir en busca de alguna instantánea que inmortalizar, en apenas media hora hice varias fotos. Primero encontré uno de esos coches antiguos americanos que salen en las pelis de los años setenta, que me encantan retratar. Después fui por la inmensidad del campo Nebraskeño, a través de una carretera pedida en busca de algo en el camino que pudiera gustarme, encontré un enorme regadío cuya imponente forma le recordó a un amigo mío viendo la foto, una jirafa mecánica gigante. Volví a casa me abrí una cerveza con un pincho de chorizo y me quedé pensativo mirando el campo sembrado, contento por disfrutar un día más.

Por cierto, ayer vi una pelicula maravillosa, de buen rollo y de la que aprendí que hay unas motos estupendas llamadas Indian. Se llama The World’s Fastest Indian, protagonizada magistralmente por Anthony Hopkins y basada en un hecho real. Os la recomiendo.

Ene
27

Aprovechando que fuimos a ver un concierto hace poco en Fort Collins, retomo la sección de rock, que esta un poco olvidada. Pues si, ya teníamos ganas de ver música en directo y más en una sala pequeña, que es donde mejor se aprecia a mi gusto. Cuando vivíamos en Madrid íbamos mucho a este tipo de garitos, sobre todo al Gruta 77 y a la Sala el Sol, allí solíamos ver grupos venidos de Estados Unidos, pues nuestra música favorita es el Rock & Roll, pero no podíamos imaginarnos que unos años más tarde podríamos ver en suelo americano ese tipo de bandas con las que disfrutábamos.  La verdad es que tiene su miga contemplarlo por estos lugares, viendo el comportamiento de la audiencia norteamericana.

Ya he hablado en otras ocasiones de Fort Collins en Colorado, es una ciudad que lo tiene todo para ir a vivir, buen ambiente, cafés, cines, teatro, galerías de arte y un montón de salas de música en directo. Además la gente pasea por la calle, hacen mucho deporte, usan mucho la bicicleta y la montaña esta muy cerca, se la ve moderna y culta.

Pese a que hemos ido muchas veces, nunca habíamos ido todavía a ver un concierto en uno de sus muchos locales, habíamos ojeado en las revistas de información de la ciudad, pero ninguna banda nos había llamado la atención hasta dar con el Reverend Horton Heat, un trío de Texas capaz de tocar con gran habilidad, rockabilly, psichobilly, e incluso country con gracia, con unas letras muy cachondas.

El pasado día 16 de enero disfrutamos de todo un show, “The Rev” y su banda nos deleitaron con una larga actuación de 2 horas y media, con tres bises, el último fruto de la insistencia del público que no abandonaba la sala. Es una autentica maravilla comprobar el sonido del contrabajo en directo, no solo estéticamente luce un montón sino que el golpeteo de los dedos sobre el instrumento produce un sonido martilleante e intenso que es una gozada.

Rodeados sobre todo roqueros, moteros, y algunos barbudos en plan montañero, típicos de Fort Collins, disfrutamos de esta música que tanto nos gusta. Contemplamos cerveza en mano un grandísimo concierto celebrado en el Aggie Theatre, un antiguo cine que es ahora una sala que programa a diario todo tipo de bandas, una gozada que tenemos a tan solo 2 horas de casa, y esa distancia aquí en las grandes llanuras, no es ná, volveremos.

Ene
22

Nuestro viaje por carretera llega a su fin, no nos hubiera importando seguir rodando algún día más, pero decidimos pasar la Nochevieja en casa y tomarnos las uvas a hora española a través de Internet. Antes de pegarnos la maratoniana jornada final de casi diez horas en coche, hasta llegar a Nebraska desde Nuevo México, hicimos noche en Santa Fe, la capital del estado.

Llegar hasta aquí fue fruto de la propia improvisación del trayecto. En un principio nuestra idea era volver a Gurley por Salt Lake City, pero una vez en el Gran Cañón no íbamos a volver sobre nuestros pasos, lo lógico era seguir adelante y subir por Nuevo México. Es lo que hicimos y ya que estábamos decidí parar a ver las famosas edificaciones de adobe de Santa Fe. Aquí trabaja Roí en su primer año como profesor visitante, en su blog podéis seguir sus andanzas, pero no pudimos avisarle de esta visita relámpago y además sabíamos que se iba a Nueva York en estas mismas fechas

Tan solo pasamos una mañana en tan encantadora ciudad, después de hacer unas últimas compras navideñas fuimos a ver su casco antiguo, donde se encuentras su famosa plaza y Catedral. La verdad es que paseando por sus calles uno cree estar en otro país. Tiene un ambiente bohemio, con muchas galerías, rica artesanía, se palpa la historia, de hecho tiene los edificios más antiguos de Estados Unidos. Se deja sentir la mezcla de culturas, la de los indios Pueblo, la española colonial, la mexicana y la norteamericana.

Mirando a los indios que venden artesanía debajo de los soportales de la Plaza, y con un poco de nieve en las aceras, uno puede llegar a pensar que esta en la cordillera de los Andes más que en Estados Unidos. Veo un cochecillo típico de repartidor de cartas de la Post Office y me hace volver a la realidad. Tenemos que irnos ya, queda un largo camino hasta casa, nos quedamos con la sensación de que nos has faltado un día más en esta bella ciudad.

Termina este gran road trip disfrutado durante el ultimo mes de 2009. Estamos los cuatro totalmente satisfechos, además no hemos tenido ningún percance, ha salido todo tan bien que parece imposible y en nuestra memoria se agolpan los momentos vividos tan rápida e intensamente. Pasaran algunos años y siempre recordaremos este viaje de ensueño y estos grandes lugares visitados.

Ene
20

Antes de iniciar el viaje de diciembre mirábamos los mapas buscando la mejor manera de ir hasta el Gran Cañón y ninguna parecía la más apropiada desde Nebraska, al final nos salió bien yendo desde Nevada por Arizona, como parte de nuestro tour navideño que estamos narrando.

No nos paramos en esa pasarela de cristal que esta cerca de Las Vegas, que además de ser cara, esta fuera de lo que es realmente el Parque Nacional del Gran Cañón. Si quieres ver el verdadero Gran Cañón hay que ir hasta Williams, un par de horas más lejos del skywalk y de allí tras una hora de viaje adentrase en el parque.

Llegamos temprano, el precio es de 20 dólares por coche y puedes repetir en los siguientes siete días. Como todos los parques nacionales americanos esta muy bien organizado, y aunque la verdad es que es impresionante, tengo que reconocer que me sorprendió más el de los arcos de Utah. Uno ha visto tantas veces el Gran Cañón en fotos, en películas, en documentales… que parece intuyes que te vas a encontrar. Pero una vez frente a él, te parece grandioso, realmente magnifico.

Lo peor es que aquí no estas solo, tienes que pelear con un montón de turistas como tú por hacerte un hueco en sus balcones. Lo mejor es que no te lo encuentras hasta que lo tienes delante, aparece ante ti como un gran escenario natural de proporciones gigantescas. El río Colorado durante miles de años ha horadado esta meseta hasta convertir el paisaje en esta inmensidad. Lo mejor es la quietud, la gran distancia que hay entre lado y lado, y la profundidad es tanta que apenas se ve el río en alguna parte alejada. Es curioso como cambian los colores de las paredes del Gran Cañón según la intensidad de la luz, si se forman nubes, si se ilumina el sol con más intensidad y es un verdadero espectáculo contemplar el amanecer y el atardecer según dicen.

Nos fuimos por un sendero caminando intentando buscar zonas más solitarias y tranquilas donde poder sosegarse y contemplar la naturaleza en todo su esplendor, te parabas a mirar, te acercabas con cuidado al borde, sin olvidar la imagen de esos carteles que te avisan gráficamente con un señor cayéndose que es peligroso asomarse demasiado. Además estaba bastante nevado y helado, lo que hacía la aproximación al borde aun más peligrosa.

Dejamos atrás este importante escenario natural mundialmente famoso y ponemos rumbo a Nuevo México, un estado en el que todavía no hemos estado, ya vamos camino de vuelta, pero no queremos perdernos Santa Fe.

Ene
15

Nos dirigíamos al Gran Cañón a través de la famosa ruta 66, nos habían contado que en Arizona había un par de pueblos ruteros anclados en el tiempo, en la época que se fundó la carretera madre de Estados Unidos y por la cual la gente empezó a hacer esto que tanto nos gusta; conducir por ocio, disfrutando del paisaje, de manera económica, mediante moteles y gasolineras con todo tipo de comodidades para los viajeros.

Por la Route 66 se viajaba por placer por primera vez en la historia, la fuerte industrialización del país después de la Segunda Guerra Mundial potenció la fabricación y acceso al automóvil a la mayoría de la población y nació en aquellos “Good Times” un nuevo tipo de turismo sin prisas, a través de todo tipo de carreteras del estado, pero sobre todo a través de esta carretera número 66 que iba desde Illinois a California.

Hoy en día quedan pocos tramos originales, pero en Arizona y Nuevo México hay abundantes huellas de su pasado glorioso. Estuvimos en su punto inicial, en Chicago y también la encontramos en San Luis, Missouri. Después hemos llegado a Santa Mónica su punto final y ahora hemos vivido un grandísimo tramo de la histórica ruta, una autentica gozada.

Como es de esperar nos hicimos fotos en los famosos carteles de la ruta en cuanto tuvimos ocasión. Pasamos por Kingman dónde todo recuerda a la histórica carretera, incluso pudimos ver un museo sobre la misma, la mar de interesente. Comprarnos unos souvenirs de la conocida iconografía y quisimos almorzar en un autentico diner al estilo años 50, que es la época que se evoca en toda la ruta. Se glorifica su pasado, se escucha su música y se siente uno un auténtico protagonista de una road movie americana. Nosotros estabamos literalmente flipados, somos amantes de la estética de los años 50, y también nos encanta el rock and roll clásico, así que estábamos radiantes de felicidad al viajar por ella.

Terminamos durmiendo en Williams, Arizona. Otro pueblo que es fiel reflejo de cómo era Estados Unidos en los años 50 y 60, es un museo viviente de aquella época, lleno de moteles y gasolineras de otro tiempo, hasta suena rockabilly en la calle y allí pudimos ver sus más famosos diners en plena Route 66, el Cruiser’s y el Twisters, dos auténticos templos para los fans de la “Mother Road”

Además Williams es la puerta al Parque Nacional del Gran Cañón, un lugar magnifico para descansar antes de visitar la famosa estampa paisajística, que nos esperaba en toda su inmensidad a la mañana siguiente.

Ene
13

Tras abandonar el Arches Park, totalmente satisfechos con lo contemplado, volvemos a la carretera con destino Nevada. Como bien dice Joze “el camionero”, el trayecto de la autopista número 70 hasta la intersección con la 15 “es una pasada”.

Sospecho que hay que llenar el deposito y comer antes de ponernos en ruta, se me confirman mis temores, hay un tramo de 100 millas sin nada en medio, ni áreas de servicio, ni gasolineras, nada, salvo algún rancho de particulares. Además te lo avisan en un cartel para que no te despistes con el depósito medio vacío e incluso diría yo sin provisiones. Pensamos que si uno se queda tirado aquí, puede esperar sentado a que venga la grúa.

Pensamientos en voz alta mientras avanzamos por Utah, con la luz del atardecer a través de un desierto nevado, montañas de varios miles de metros, barrancos, cañones formados por ríos. Es un trayecto espectacular, paramos a hacernos fotos en un cañón inmenso, cada dos por tres los letreros nos avisan que hay una vista panorámica, es imposible parar en todas para no hacer el trayecto interminable. Cambiamos de conductor, seguimos adelante por esta carretera de apenas tráfico rodado, parecemos el llanero solitario.

Hemos visto el atardecer mientras nuestro coche se traga las millas. Ya de noche llegamos a Las Vegas, en mitad de la oscuridad un chorro de luz se asoma iluminando el horizonte. No hay duda, hemos llegado, son las 10 y media de la noche, nos alojamos en el Hotel-Casino Stratosphere. Aun nos da tiempo a subir a la torre y ver una impresionante vista nocturna de la ciudad del pecado. No nos montamos en el parque de atracciones de la cima, es demasiado para nuestro cansado animo después de un largo viaje en coche.

Al día siguiente recorremos a pie todo el Strip, mis suegros disfrutan mucho de este parque temático interminable que es Las Vegas en su calle principal. Pasamos dos noches aquí, no ganamos nada, tampoco perdemos lo apostado, la mañana del día 28 nos espera una nueva aventura, nos iremos camino del Gran Cañón…

Ene
11

Llegamos a Moab en Utah la noche del 25 de diciembre, en la oscuridad no veiamos lo que teníamos bien cerca, esto lo hizo aun más especial. Al amanecer corrimos la cortina del Motel y pudimos comprobar que la cosa prometía. Hacia un día de sol estupendo, aun había nieve en la cuneta y justo enfrente se alzaba una misteriosa montaña roja sin árboles. Me gusta esa sensación de llegar con noche oscura y descubrir el escenario que te rodea al amanecer.

De todos los sitios que hemos recorrido durante las navidades el Arches Park es el que más me ha sorprendido. Aunque había leído en la Web información y visto fotos de calidad sobre este lugar, realmente, como cuenta perfectamente Marcoiris en su blog, las fotos no reflejan bien del todo lo que uno experimenta ahí arriba.

El acceso al parque es majestuoso, la subida por la carretera ya es de quedarse con la boca abierta, y después la sensación de soledad, acrecentada por ser una visita invernal, el color de la roca roca, las formas creadas por la naturaleza, como si una mano divina se hubiera entretenido en formar una monumental obra de arte, dejan a uno estupefacto ante tanta belleza.

El concepto estético de lo sublime se hace realidad aquí, uno se siente en éxtasis ante este espectáculo paisajístico esculpido a base de millones de años. Es un parque natural vivo, en plena construcción y destrucción, con más de mil arcos de arenisca rojiza.  Es un lugar tan mágico, tan especial, que es imposible describir a base de palabras y fotos. Os animo a visitarlo y a sentirlo por vosotros mismos.

Ene
07

Me habían dicho que cruzar las rocosas por la interestatal 70 de Colorado era un trayecto espectacular, no se equivocaban al afirmar tal cosa. Después de tres días de temporal decidimos poner rumbo a Moab, Utah, campamento base desde donde uno puede ir fácilmente a visitar el Arches Nacional Park, la primera parada importante de nuestro gran circulo viajero.

Mi idea de cruzar por la autopista entre montañas a finales de diciembre, era una invitación a lo desconocido. Conduciamos con viento fuerte de costado hasta llegar Denver, en el canal del tiempo había visto que un poco más adelante podía nevar, pero no nos quedaba más remedio que intentar la hazaña, si se ponía feo pararíamos a pasar la noche.

Gracias a la experiencia de mi suegro como conductor (ha sido camionero) pudimos bajar por puertos con el piso helado sin que perdiéramos los nervios. No sé cómo fabrican las ruedas de los coches aquí, pero se agarran como ventosas al piso sin necesidad de cadenas, aunque según parece; es mejor un coche de marchas para bajar un puerto que uno automático.

La carretera no estaba cortada y al final conseguimos pasar a través de un bello paisaje de montaña, rodeados de la característica roca roja de las Rockies, bosques de pinos, minas de oro, pistas de ski en Vail y cañones imposibles. El trayecto era un gozo para los sentidos y uno no dejaba de asombrarse con cada tramo recorrido.

No solo el viaje consiste en el punto de destino, el trayecto de llegada es ya toda una aventura para disfrutar. Nos gusta viajar en coche, no solo ves por donde vas, sino que puedes hacer más paradas y sentir los lugares por donde pasas. América esta preparada para ello, coches cómodos con control de velocidad, gasolina barata y una red de gasolineras, áreas de descanso y Moteles económicos para hacer una parada en el camino. El espíritu rutero nos acompaña desde que salimos de Nebraska y no nos abandonará hasta la vuelta.

Ene
04

Estas navidades hemos tenido la fortuna de recibir la visita a Nebraska de mis suegros por segundo año consecutivo. En diciembre de 2008 quedaron entusiasmados de todo lo que hicimos juntos, fueron abiertos y se adaptaron muy bien a todo, a las comidas, a los viajes y a las diferencias que te puedes encontrar aquí en Estados Unidos. Es de un merito tremendo, pues dos personas de 65 años no siempre se saben adaptar bien al salir de España, incluso hay gente de nuestra edad que no sabe pasar ni un día sin añorar unas tapas, el pan en la comida o un vinito “como Dios manda”. Muchos se pasan el tiempo lamentando lo que dejan atrás sin darse cuanta de lo que tienen delante, que no es poco.

El pasado año hicimos un tour más regional, queríamos enseñarles Nebraska, los sitios dónde vivían nuestros amigos, los lugares comunes, para que vieran que aquí teníamos de todo y que no nos faltaba de nada. Pero este año, viendo lo bien que se habían comportado en ruta la pasada Navidad, queríamos rizar el rizo y pegarnos un gran viaje hacia el sudoeste. Como dice nuestro amigo Manolo, a Nueva York puedes ir desde España en cualquier ocasión, hay ofertas muy buenas, pero hacer una road trip por varios estados no esta al alcance de cualquiera, para eso has de vivir aquí o tener una buena billetera.

Así que escapando del temporal que azotaba el Midwest decidimos no perder ni un día más y emprender camino a lo desconocido, cual pioneros en sus carretas o ruteros de los años cincuenta.

Vuelvo a las andadas en mi afán de dejar constancia de nuestro paso por América, en los próximos días iré contando nuestro gran viaje a través de seis estados diferentes. Aprovecho también para desearos un magnifico año 2010 y agradeceros vuestras visitas y colaboraciones a este blog.

Dic
23

Después de ocho entradas al blog, el viaje a California toca su fin. Como se ha podido comprobar, ha sido una experiencia tan satisfactoria que ha dado para ocupar todo un mes escribiendo sobre lo que vivimos allí.

Nuestras últimas horas en Los Ángeles no dieron para mucho más, aunque intentamos ver algunas cosas típicas de la ciudad. Después de comer fuimos raudos hacia Hollywood Boulevard para ver el famoso paseo de las estrellas. Mientras nos acercábamos, pasamos por una avenida flanqueada por las típicas palmeras largas que hay allí, en ese momento suena “LA Woman” de los Doors en el coche, parece hecho a propósito, pues la imagen es igual que la del vídeo que recuerdo sobre la canción, subimos el volumen y cantamos a grito pelao, son esos instantes en los que a uno se le erizan los pelos, además la letra dice “LA Woman Sunday afternoon” y estamos precisamente  en domingo y por la tarde, momentos mágicos, nos miramos y casi a la vez nos comentamos la coincidencia.

Como no tenemos mucho tiempo y parece estar repleto de coches todo, conseguimos aparcar en una zona de estacionamiento limitado a una hora, creo que es tiempo suficiente para fotografiar alguna estrella y ver el cine Kodak, dónde actualmente cada año es la gala de la entrega de los Oscars. Para sorpresa nuestra la calle esta repleta de miles de personas, preguntamos qué pasa y resulta que se va a celebrar el desfile de Navidad de la ciudad, hay policías, bomberos, la televisión, se habla en español y en inglés por los altavoces que anuncian el inicio de la cabalgata.

Nos es difícil avanzar entre la multitud que espera la llegada de Santa Claus, según dicen, algunos famosos actores van a participar en el desfile. Conseguimos apartar a la gente para poder hacer alguna foto de una famosa estrella en el suelo, pero no nos quedamos a ver el espectaculo.

Esta anocheciendo y aun queremos subir a ver el famoso cartel de Hollywood en la montaña. El navegador nos lleva colina arriba por unas urbanizaciones de lujo, curiosamente el letrero fue puesto en su día por una inmobiliaria, para promocionar las viviendas que se construían en la ladera de la montaña, pero con el tiempo se ha convertido en el icono de la ciudad, ahí se ha quedado para siempre grabado en su perfil y en la memoria de toda la humanidad.

Estamos a escasos 100 metros del letrero, pero ya no hay luz suficiente pera sacar una foto en condiciones, nos llama la atención que algo tan famoso no sea iluminado con focos por la noche, aunque un poco tristes por no poder inmortalizar el momento, estamos contentos de verlo y de contemplar hacia el lado contrario una espectacular vista de la ciudad de los Ángeles toda iluminada y desparramada hasta el mar en toda su inmensidad.

Es hora de cenar, bajamos hasta Santa Mónica entre un trafico nocturno infernal, tiene un paseo peatonal muy cuidado, rodeado de tiendas de marcas conocidas, el día termina para nosotros, estamos cansado, mientras vamos al Motel vemos el muelle de Santa Mónica con su noria iluminada, no hay tiempo para más, mañana sale el vuelo temprano y tenemos que devolver antes el coche de alquiler. Desde el avión saco mi cámara y hago mis últimas fotos de California… “Where they’re out there having fun in the warm California sun”.

FIN