Unos pocos días antes de ir camino de Memphis vi un documental en la televisión americana sobre el movimiento a favor de los derechos civiles, en el mismo salía la imagen del asesinato de Martin Luther King, delante de su habitación en el Motel Lorraine.

Cuando llegué a aquel mismo lugar, iba pensando en lo ocurrido aquel día 41 años antes, mientras avanzaba por el parking el semblante se me iba poniendo cada vez más serio y el corazón se encogía un poco, sentía el peso de la historia en mis pensamientos y me venían a la memoria aquellas imágenes vistas pocos días entes con el Doctor King tirado en el suelo del primer piso mientras se desangraba.

En este año que los Estados Unidos tienen un presidente negro por primera vez en la historia el recuerdo de Martin Luther King parece ampliado, seguro le hubiera gustado estar vivo para ver, con la emoción que tuvimos todos, la noche electoral del 4 de noviembre de 2008. Pero aunque el odio pudo con el amor aquel 4 de abril de 1968, yo recuerdo la letra de la canción Pride y grito la parte que dice: “ellos te quitaron la vida pero no pudieron arrebatarte el orgullo”.

El Motel Lorraine es ahora el museo de los derechos civiles, la fachada se mantiene exactamente igual que en aquel año de la muerte de King, incluso han dejado dos coches de la época allí aparcados, parados en el tiempo y el lugar que hoy es todo un santuario por la igualdad y contra el racismo.

Anecdóticamente señalar que el Motel también era el lugar donde se alojaban todas las estrellas negras de la música soul en la década de los sesenta, allí podían estar al mismo tiempo alojadas las Supremes en la planta de abajo y arriba abrir la puerta Wilson Picket para ir a dar un concierto.

La visita a este lugar fue realmente emocionante, uno de esos instantes que nunca se olvidan, en silenció, mirando fijamente al balcón le di las gracias por su lucha y por lograr con su palabra que vivamos en un mundo un poquito mejor.






































